Editorial Caralt ha publicado hace poco las memorias, escritas de puño y letra de Erwin Rommel, con comentarios de su hijo Manfred, del general Bayerlein ( subordinado de Rommel en África ) y de Lidell Hart ( el más prestigioso historiador británico del S. XX sobre la SGM ) .
Es un libro compuesto de notas, resúmenes y similar, de manera que formalmente no es precisamente una maravilla, pero, desde el punto de vista histórico, es muy interesante conocer las opiniones “en bruto” de uno de los generales más conocidos de la SGM, y el más cercano al gran público.
Respecto a la narración de los relatos, no añade nada que no se haya publicado por la historiografía, pero te permite conocer de primera mano las intenciones de Rommel en cada momento, y cómo se iban desarrollando los acontecimientos, desde su perspectiva. Es interesante comparar sus valoraciones sobre cada situación, en base a lo que él cree es la realidad de cada momento, y comprobar el juego acción-reacción que provoca, en base a datos que no son reales….
Sus análisis tácticos sobre la lucha contra unos aliados que se basan en el poder aéreo son muy claros y, si se le hubiera hecho caso, quizás el Día D hubiera fracasado, o, en su defecto, hubiera sido más costoso.
Una idea suya que me ha llamado la atención es su crítica a los intelectuales, o a la gente muy bien formada: Entiende que un exceso de preparación conduce a personas demasiado cautas, que no saben salirse de unas pautas de actuación y parafraseando al propio Rommel “son incapaces de hacer nada porque no tienen la energía necesaria para mover las situaciones del día a día, en que la inteligencia es secundaria”.
Es una opinión que me ha calado hondo, sobre todo porque no es la primera vez que la leo. La anterior fue en “La Guerra Naval en el Pacífico” de Luis de la Sierra, que en uno de sus capítulos manifiesta la misma opinión.